Soy el gato perezoso;
si me tocas refunfuño
y aunque esté todo precioso,
¡sí te suelto unos rasguños!
Me abrazas todo el día
cual si fuera de peluche,
con total alevosía
sin espera de que luche.
Yo nomás quiero dormir
y comer de mis croquetas,
no te quiero sobre mí.
¡Todo lo malinterpretas!
Pero no todo es enojo:
se me alegra toda el alma
cuando cierras el cerrojo
y me invitas a tu cama.
A pesar del desacato
y de que tengas mala fama
yo siempre seré tu gato
y tú siempre serás mi ama.
[2012]